¿El confinamiento nos ha hecho comer más?

Muchas personas están de acuerdo en que el encierro ha aumentado su apetito.

Desde que comenzó la pandemia por Covid-19 y nos vimos obligados a vivir en confinamiento, nuestro estilo de vida sufrió grandes cambios (y algunos efectos secundarios).

El constante bombardeo de noticias en torno a la pandemia, el distanciamiento social, las nuevas condiciones laborales y de educación, así como la incertidumbre y preocupación global, han provocado un aumento de la ansiedad en muchas personas. No solo Amabella Klein, de Big Little Lies, se ha desmayado de estrés.

De acuerdo con ISR, una firma de investigación de mercado en Chicago, desde que inició la pandemia y el confinamiento se instaló en nuestras vidas, las ventas de marcas de comida, principalmente snacks y productos procesados, tuvieron un aumento de 37% en sus ventas.

El confinamiento está siendo el responsable del desarrollo de emociones como tristeza, aburrimiento, preocupación, enojo y miedo, lo cual deriva en un desequilibrio que muy fácil puede llevarnos a vivir eso que se conoce como “hambre emocional“.

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Básicamente este concepto se trata de que tu cuerpo te pide comer como una respuesta para tratar de “controlar” las emociones negativas, incluso cuando no tienes hambre. Según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, el estrés constante de la vida actual, provoca que el organismo segregue una menor cantidad de neurotransmisores y un aumento en los niveles de insulina, esto puede provocar que el cuerpo tenga un impulso de apetito. Mientras que, a nivel psicológico, el estrés y la ansiedad no son emociones positivas para la mente, por lo que, en ocasiones, consumir ciertos alimentos provoca una sensación de tranquilidad, aunque no tengas hambre tu mente manda una señal de que debe comer algo para combatirlo.

Hoy en día resulta vital cuidar nuestros hábitos alimenticios, el confinamiento representó un cambio muy grande en nuestros horarios y actividades diarias; la buena noticia es que podemos hacer algo para mejorar.

Foto: Rachel Claire / Pexels

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Algunos de los consejos que te ayudarán a manejar el hambre emocional provocada por el confinamiento incluyen respetar tus horarios de comida, procura no saltarte comidas y hacer las mismas que hacías antes de la pandemia, mantente hidratado, reduce el consumo de cafeína y bebidas azucaradas, además es importante contar con colaciones o snacks entre comidas, procurando que sean saludables, como frutos secos y palomitas. Antes de caer en un antojo pregúntate si de verdad tienes hambre y procura elegir opciones naturales; trata de reducir los momentos de ocio, practica actividades que te ayuden a distraerte o relajarte y, sobre todo, realiza alguna actividad física con regularidad. Si el estrés persiste o aparecen situaciones más serias de ansiedad, consulta a un especialista.

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