Por primera vez en la historia los vinos Zapata Adrianna Vineyard River Stones Malbec 2016 y Gran Enemigo Single Vineyard Gualtallary 2013 obtuvieron 100 puntos Parker en la lista The Wine Advocate.

La lista “The Wine Advocate” del prestigioso crítico de vinos, Robert Parker, otorgó por primera vez 100 puntos Parker a dos vinos sudamericanos, ambos de la bodega Catena Zapata de la región de Mendoza en Argentina. Para saber qué significa que los vinos Zapata Adrianna Vineyard River Stones Malbec 2016 y Gran Enemigo Single Vineyard Gualtallary 2013 obtuvieran el puntaje perfecto entrevistamos a Laura Catena, directora general de la bodega liderada por la familia Catena desde hace cuatro generaciones y directora del Catena Insitute of Wine -un instituto dedicado a estudiar la malbec, otras cepas y el suelo para la elaboración de vinos en el territorio Argentino-.

En tu experiencia ¿cómo se logra un vino con 100 puntos parker y qué hay detrás de esa labor?

Hay que tener una especie de amor por los viñedos. Para mí nuestros viñedos son una extensión de nuestras familias. El viñedo Adrianna viene de una parcela a 1500 metros de altura en el valle de Uco en Mendoza que fue plantada por mi padre en 1992. Antes, no había nada plantado ahí porque se pensaba que la zona era muy fría pero mi padre estaba buscando hacer vinos que pudieran añejar. Y como para que un vino pueda envejecer tiene que tener acidez y taninos concentrados, mi padre decidió arriesgarse y plantar ahí. Este lugar tiene fósiles y un suelo de limestone o calcáreo conocido por tener una afinidad muy importante con la vid. Da un sabor muy particular. El resultado es un vino muy concentrado por los bajos rendimientos que tenemos en el viñedo y también por el frío que hay en el lugar. Pero además hay intensidad solar; la intensidad solar de la altura hace que las uvas tengan más grosor en las pieles y ese mecanismo de supervivencia hace que al final el vino tenga más taninos.

¿Qué significa para un vino sudamericano ser el primero en ganar una distinción -la de los 100 puntos Parker- que vinos como Château Haut-Brion o Château Cheval Blanc habían ganado previamente?

Si hace 20 años me hubieras dicho que nos íbamos a ganar 100 puntos Parker, no te hubiera creído. Es de esas cosas que a uno le cuesta creer porque, aunque el vino argentino existe desde el siglo XVI, fue hasta principio de los 90 cuando mi padre comenzó a hacer una verdadera revolución. Él empezó a exportar vinos de alta gama, porque anteriormente, solo existían los de alta producción que se consumían localmente y, por ejemplo, no se preservaban en barricas al estilo francés. Y por eso es importante. Robert Parker sigue siendo el periodista de vinos más importante. Para los coleccionistas, para la gente que compra vinos de alta gama, sigue siendo el referente principal. Nunca había dado 100 puntos a un vino sudamericano. Es muy importante para todos los que vivimos en Sudamérica, y no solo eso, a los que vivimos en toda América Latina. Es algo que nos debería hacer sentir orgullosos a todos.

A partir de este reconocimiento, ¿cómo se ve el futuro de la enología argentina?

Me siento optimista. Mis colegas también creen en producir vinos de alta calidad. Por fortuna nadie está tratando de hacer el McDonald’s del vino. Los productores, de todos los tamaños, quieren hacer grandes vinos de alta calidad. Nadie está pensando en hacer vinos con una etiqueta flashy ni con mucha publicidad porque para empezar el rendimiento de los suelos argentinos son muy bajos y no hay para producir tanto. Además, tenemos un terroir privilegiado. Aquí no producimos vinos baratitos y bonitos. El clima está bien para producir vinos coleccionables y tenemos nuestras tradiciones: tenemos cientos de años produciendo vinos. En Argentina, llevamos el vino en la sangre.