Marc Narongchai Muangkaew

Historia

“Quiero ser chef”, le dijo Marc a su madre cuando tenía solo 11 años, intrigado por lo que veía que ella preparaba en la cocina. “Quiero ir a la escuela de cocina”, insistió en su adolescencia, aunque su padre no estaba de acuerdo. “Me dijo que eso no estaba bien, que yo necesitaba ser policía o algo más, relacionado a mi género”, recuerda Marc, hoy de 28 años. 

Con la ayuda de su madre Marc ingresó a la escuela de cocina en Bangkok cuando cumplió 15, y más tarde llegó a Estados Unidos para hacer prácticas en San Francisco durante un año, una ciudad a la que decidió mudarse definitivamente en 2018. “Más tarde me ofrecieron irme a Los Cabos para abrir un pop up de comida thai”, Talay, dentro del hotel Montage, que terminaría por convertirse en uno de los lugares favoritos del destino —y de los chefs locales— y en un proyecto a largo plazo para este cocinero.  

“En San Francisco aprendí mucho de fine dining, de técnica. Pero en Talay usamos la técnica para resaltar el sabor de cada ingrediente para que cada cosa que pruebes sea extraordinaria”, dice Marc sobre su cocina, que se reconoce por sus currys y por platos como la sopa Tom Kha Hedd de hongos con leche de coco, lemongrass, tomate, chile seco, unas gotas de kefir, aceite de chile y albahaca tailandesa. “No se trata de que sólo comas curry y chile, sino que distingas que tal vez tiene un poco de lemongrass y que saborees la profundidad de mi curry”, agrega.

En México, en un destino de playa, en un hotel que no escatima cuando se trata de sus propuestas culinarias, Marc encontró el terreno fértil para ofrecer a sus comensales una muestra auténtica de la cocina tailandesa. Sin concesiones, sin atajos: “Les prometo que
la cocina thai que yo cocino es la misma que como en Tailandia, la comida thai no es dulce, necesita ser más picante, algo real”. 

En una conversación reciente con su familia, Marc habló con su madre: “sé que ahora estoy muy lejos de ti, pero hice las cosas bien. No soy el mejor, pero la comida que hago le gusta mucho a la gente”, le dijo. “Sé que ella está orgullosa de mí”, confiesa. Y eso es suficiente.

“Estos meses han sido difíciles para todos. Lo que yo aprendí es que tenemos que tener cuidado, que no sabemos qué viene y lo que va a pasar en el futuro. Así que hay que seguir trabajando, haciendo las cosas de la forma correcta. No desperdiciar el tiempo. Mi mayor inspiración es regresar a mi comida thai. Quiero hacer comida realmente tailandesa, pero en otro nivel, Ir un paso más allá, Hacer la mejor comida thai que se pueda.”