¿Por qué catar vinos es tan intimidante? Michael Kennedy, dueño de Component Wine Company en Napa Valley y ex sommelier en jefe del restaurante Blue, de Eric Ripert en el Ritz-Cartlon de Gran Caimán, tiene algunas ideas para desmitificar el proceso y comienza con meterle emoción.

Mientras saboreaba un Cabernet Sauvignon 2014 de Component Wine Company, Kennedy me hizo cerrar los ojos y revelar lo que me viniera a la mente. Los sabores evocaban las cerezas de Amarena empapadas en almíbar, amontonadas encima de helado de coco, un postre exuberante que había comido recientemente en Italia. Kennedy dijo que él también fue llevado atrás en el tiempo: a un recuerdo de la infancia de barrer las hojas en el patio. La degustación de vinos – y acceder a sabores, en general – tiene más que ver con la memoria de lo que la mayoría de la gente se da cuenta.

“Fue emocionante, conmovedor y triste, todo en un olor; me transportaron a un recuerdo que ni siquiera sabía que todavía tenía,” dijo Kennedy. “Esa es la clase de cosas que el vino puede hacer por nosotros cuando dejamos que nuestras emociones regresen, algo que necesitamos hacer más. Es lo que puede separar una bebida de buen sabor de algo mucho más poderoso”.

Presionamos a unos cuantos insiders de Napa Valley de los viñedos Dunn y Red Cap para que nos contaran lo que deberíamos – pero más importante, lo que no deberíamos – estar pensando mientras bebemos vino.

Recuerda que el lenguaje del vino es importante, pero no lo es todo…

Dado que las papilas gustativas varían de persona a persona, identificar las notas definitivas puede ser complicado. “El 80% de la degustación es olfativa y en gran medida se relaciona con nuestras experiencias individuales, nuestros recuerdos y, por lo tanto, nuestros sentimientos, lo que la hace muy subjetiva”, explica Ben Hiza, director de ventas y mercadotecnia de Dunn Vineyards. “Esto confirma que en esto no hay bueno o malo. El problema es que, si cada uno de los profesionales confecciona su propio ‘lenguaje’, la discusión se vuelve difícil”.

Básicamente prueba

Independientemente de las recomendaciones de otras personas, descubre qué te parece delicioso y qué insoportable. “Al consumir vinos, busco la expresión del viñedo y la armonía del alcohol del vino, la acidez, los taninos y la concentración de la fruta”, dice Michael Nguyen, director de marketing en Red Cap Vineyards. “A algunas personas les gustan los aromas de roble, a otras, los vinos más o los menos afrutados; al final del día, lo que más importa es: ¿te gusta el sabor?”

Elige vinos que activen recuerdos

Kennedy sugiere comenzar con un vino tinto de más de $25 dólares, ya que los tintos de mayor calidad ofrecen más complejidad en el sabor, ayudándote a acceder a las memorias. “Además los tintos en esta categoría han envejecido en roble, lo que les da más componentes de especias que detonan las memorias”, añade. “Y cierra los ojos; anular los otros sentidos, cerrar los ojos y taparte los oídos permite que los otros órganos sensoriales, como los involucrados en el gusto y el olfato, se vuelvan más potentes”.

No sufras si odias lo que deberías amar

Si no te identificas o disfrutas de los sabores exactos que se mencionan en la botella, ánimo. La exploración es la mitad de la diversión. “Piensa en la compatibilidad como una relación; algunos vinos se llevarán mejor contigo que otros”, afirma Nguyen. Recuerda, lo principal es pasarla bien. “Se han escrito cosas nauseabundas que no hacen sino intimidar y hacer sentir out a los bebedores de vino”, advierte Hiza, quien recomienda recurrir a recursos no atemorizantes como The Essential Scratch and Sniff Guide to Becoming a Wine Expert: Take a Whiff of That, Great Wine Made Simple: Straight Talk from a Master Sommelier y The Wine Bible.

“Como sommeliers o enólogos, nuestro trabajo es probar metódicamente”, subraya Kennedy. “Lo mejor de ser un consumidor es que beber no es tu trabajo, además de que llegas a ser emotivo y puedes saborear tus recuerdos. No te preocupes por la posibilidad de equivocarte, o por no tener suficient conocimiento; todo lo que necesitas para degustar es tu nariz, tus recuerdos y la confianza para decir lo que hueles”.

Ignora el precio

Si un vino tiene buen sabor, bébelo. Así de fácil. “El mérito del vino para ti puede ir más allá del costo real o del estatus”, comenta Nguyen. El costo de un vino no debe provocar un respeto inmediato; estudios han probado esta afirmación desde hace mucho tiempo. “El reconocimiento debe comenzar con la integridad y los valores de los viticultores, enólogos y miembros del equipo que trabaja con la marca”, destaca. Y Kennedy añadió: “La capacidad de un vino para evocar recuerdos, incluso memorias olvidadas, es lo que hace la diferencia entre una botella de $5 dólares y una de $500 dólares”.